Entrevista Rocío Duarte

Rocío Duarte, bailarina profesional y profesora de danza. Aunque ella se define como amante del arte en general.

Entrevista Rocío Duarte

Rocío Duarte, bailarina profesional y profesora de danza. Aunque ella se define como amante del arte en general.

  • ¿A qué edad empezaste en el flamenco y de qué forma? ¿Crees que hay alguna edad perfecta para empezar?

Empecé a los 3 años con la carrera oficial de danza española, mi madre estudió ballet y música y en cuanto pudo apuntarnos a una escuela, no dudó en inculcarnos el amor por las disciplinas artísticas. Por supuesto que nunca es tarde para empezar a bailar, pero hay que ser realistas y saber que siempre es más fácil si te vas formando a la par que vas creciendo.

  • ¿Cuál es la mejor forma de mejorar en la danza, canto o música?

Me parece fundamental no cerrarse a una sola disciplina dentro del ámbito de la danza, como el flamenco. Formarse por igual en ballet clásico, danza estilizada, escuela bolera, folclore, música, anatomía, historia de la danza... A mi personalmente me ha ayudado a bailar y entender el flamenco, la música y los movimientos, de una manera mucho más sencilla y clara.

  • ¿Cómo hubiese sido tu vida sin el flamenco?

No me lo imagino para nada, es mi vida entera desde que tengo uso de razón,  aunque con los años lo he llegado a disfrutar más, claro, cuando he empezado a ser consciente de lo que soy y como soy, y he empezado a plasmarlo bailando.

  • ¿Dónde das clases? ¿Ha cambiado mucho la situación para dar clases a raíz del COVID? ¿Cómo lo haces ahora?

Doy clases presenciales en León, en el Estudio de danza Diana Mendoza, y claro como en todos los centros de danza, supongo, ha cambiado mucho la cosa. Aun así al comenzar el curso no podría ni imaginarme el apoyo de mis alumnos aún teniendo que bailar con mascarilla, cambiando horarios cada dos por tres, aforo reducido, esperas para entrar por la desinfección de las salas y vestuarios.. Y con todo, el comentario que me hacen al terminar la clase es unánime “menos mal que aún nos queda esto…”

  • ¿Cómo te imaginas, a partir de esto, que va a cambiar el mundo del flamenco?

En el baile en concreto o cante, no cambiará por el covid en absoluto, el arte del flamenco en si sigue en cada uno que lo disfrutamos. Pero obviamente los tablaos, las tiendas de zapatos y ropa flamenca, incluso las academias ya se están resintiendo, y no todos pueden aguantar tanto tiempo esta situación.

  • ¿Tus mayores influencias o referentes en el mundo flamenco?

Admiro a tanta gente conocida y desconocida en el mundo del flamenco que seria imposible nombrarlos. Me inspira cualquier persona que me diga algo con su arte. Por citar algún nombre como referente Carmen Amaya, Eva Yervabuena, La Lupi, Olga Pericet, Rocio Molina, Manuel Liñan, Jesús Carmona, Eduardo Guerrero, Belén López..

  • Cuéntanos alguna actuación especial a la que le guardes un cariño especial.

Cuando tenia mi propia escuela en Barcelona y debía publicitarla para darla a conocer, solía bailar en la calle, en bares y bolos. Con una tabla en el suelo y sin que a lo mejor los espectadores que allí estaban quisieran ver ese espectáculo en ese momento. No fueron los mejores bailes de mi vida, pero me enseñaron a hablar con el público a través del baile. Bailar para mi como si estuviera sola, pero abrir una ventana a quien quisiera verlo.

  • Un consejo para todo el mundo que no se atreva a iniciarse en el flamenco.

A lo largo de los años formando a todos los que han sido mis alumnos, lo que más he aprendido de ellos es la constancia y la perseverancia.

Con tiempo y ganas absolutamente cualquier persona puede aprender flamenco. Pero no hay que rendirse, ni dejar de intentarlo cuando algo no sale, hay que pensar en lo maravillosamente bien que te sientes cuando por fin lo consigues y lo haces tuyo. Para bailar y sentir primero hay que formarse y repetir tantas veces como sea necesario siendo consciente tu cuerpo y tu mente de lo que estas haciendo. Es entonces cuando dejas de pensar y cuando realmente bailas.