La Feria de Abril

Los comienzos de una de las principales fiestas de la ciudad de Sevilla

La Feria de Abril

Los orígenes se remontan al año 1846, cuando los concejales Narciso Bonaplata y José María de Ybarra proponen la creación de una feria de ganado de tres días con un objetivo comercial. De esta forma, el 18 de abril de 1847, tras la aprobación por parte de la Reina Isabel II, se inauguró en el Prado de San Sebastián la primera Feria de Abril.

A pesar del mencionado carácter comercial de la Feria, fue ganando popularidad muy rápidamente entre los sevillanos convirtiéndose en uno de los principales eventos de la ciudad, hasta tal punto que ya en 1850, solo tres años después de su inauguración, se dividió el espacio con una zona dedicada al comercio de ganado y otra zona al ocio. Para hacernos una idea de la dimensión que supuso, ese mismo año se expidieron 93 licencias para tabernas y agua y 15 para puestos de buñuelos, siendo aproximadamente 60.000 cabezas de ganado las que se comercializaron.

Esta introducción de su origen es muy importante para entender la Feria que ha llegado hasta nuestros días, ya que hay elementos que guardan una clara relación con esas primeras ferias ganaderas.

El primero, y el que quizás  llame antes la atención al entrar en el Real de la Feria, son las casetas. Al principio eran establos cubiertos del mismo modo que una tienda de campaña, con el objetivo de mostrar el ganado y tenerlo controlado. Con el tiempo se fueron engalanando más, pero gran parte de la estética actual se debe al pintor Gustavo Bacarisas, quien ideó la iluminación tan característica de la Feria con farolillos de papel y creó en 1919 el modelo de caseta con pañoleta pintada a modo de tímpano que perdura hasta hoy, aunque no fue hasta 1983 cuando el Ayuntamiento de Sevilla, mediante Ordenanza Municipal, regula esa uniformidad tal como la conocemos actualmente con los toldos rojos, blancos y verdes.

El otro aspecto, que tiene más relación con el flamenco y que también tiene mucho que ver con esas primeras ferias es el traje de flamenca.

Su origen se remonta a la bata ancha de faena, con un mandil, mantoncillo y algún volante, que utilizaban las gitanas y campesinas que acompañaban a los tratantes de las ferias de ganado. Al cobrar tanta popularidad la Feria de Abril entre las clases altas de la sociedad sevillana, la vestimenta con sus vistosos colores y bordados, también llamó la atención y terminó por copiarse. Así en 1929, año de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, se definió el traje de flamenca como vestimenta oficial para ir a la Feria, alcanzando una dimensión universal.

El traje de flamenca ha evolucionado mucho a lo largo de los años y tiene un sinfín de particularidades, ya que prácticamente es el único traje regional que ha ido sufriendo variaciones según las modas de cada época y se ha extendido su uso más allá de las ferias a otros acontecimientos como a las romerías o espectáculos de cante y baile flamenco, e incluso cuenta con toda una industria dedicada a la moda flamenca con parsarelas de primer nivel.

Desde aquí también queremos trasladar nuestro apoyo a todo el sector que se dedica tanto a las Ferias como a la moda flamenca por la situación tan complicada que están atravesando durante la pandemia y esperemos que pronto podamos volver a ver una Feria de Abril llena de farolillos, flamenco y volantes.