4 min read

Los Palos del Flamenco - I

En este nuevo artículo, nos adentramos en los Cantes Camperos y los Cantes Artesanales y sus diferentes variedades.
Los Palos del Flamenco - I

Tras introducir en el primer artículo las características musicales más comunes en los palos del flamenco y un breve resumen sobre sus orígenes, aquí comenzamos a desgranar los diferentes palos que componen el Flamenco.

CANTES CAMPEROS:

En un mundo rural centrado en las labores del campo, surgen de forma espontánea una serie de melodías o coplas que forman parte y tienen su función social dentro de las distintas labores en el campo.

Desde el punto de vista musical, los cantes camperos están basados en escalas modales y se interpretan sin acompañamiento musical, lo que las sitúan en un folklore muy antiguo, mas popular.

Los principales cantes camperos en los que nos vamos a detener son:

· Cante de siembra: Creado por los trabajadores del campo para amenizar la labranza de la tierra. Este cante se hace libre y sin acompañamiento, siguiendo el ritmo propio del trabajo.
Aunque es la cadencia andaluza la que se impone, en algunos giros melódicos se intuyen acordes tonales y las composiciones literarias se asemejan a la Seguidilla

· Cante de siega: Del mismo modo que el cante de siembra, cuadrillas de hombres, mujeres y niños llenan y animan los campos en época de la recolección de los cereales con cantes de siega, compuestos por melodías espontáneas. Cantes libres en que el segador sigue el compás de la hoz al segar. La sección rítmica en 4/4 se asemeja al compás de los tangos, con cadencia andaluza en la parte libre y armonía tonal en la sección rítmica.
La composición literaria es la cuarteta octosilábica.

· Cante de trilla: En este cante campero, el sonido de los animales arrastrando el trillo, desgranando las espigas de trigo al girar en la era, es el único acompañamiento  al cante. Es como los anteriores, un cante con melodías modales muy melismáticas. Por sus similitudes con la seguiriya, en ocasiones se canta a compás.
El cante por trilla es por su naturaleza una de las melodías más antiguas del folklore flamenco.

· Nana Flamenca: Tiene muchas similitudes con el cante de trilla ya que guarda la misma estructura rítmica y literaria semejante a la siguiriya.
La nana usa la estrofa de cuatro versos, heptasílabos los impares y pentasílabos los pares.

CANTES ARTESANALES:

Al igual que en el campo surgen los cantes camperos para soportar las largas horas de trabajo, en los pueblos, de igual manera aparecen cantes que acompañan la labor de un artesano, un herrero…

Mientras que los cantes camperos son principalmente de origen payo, los cantes artesanales como la toná, el martinete, la carcelera, la debla o la saeta son de creación gitana, aunque ello no impide que, como cualquier otro palo flamenco, pueda y sea interpretado por payos.

Los cantes artesanales los podemos resumir en las Tonás y sus variantes. El origen etimológico de toná viene de la palabra latina "tonus" que significa “acento”.
Existe toná chica y toná grande, aunque este último está casi en desuso. Los máximos exponentes de la toná grande son Tomás Pavón, Manuel Torre, Enrique “El Mellizo” o Antonio Chacón.


Literal y musicalmente lo podríamos considerar el patrón flamenco más rico, origen de uno de los grupos más numerosos del cante. Tan rico es el mundo musical de la toná que más de una treintena de ellas han sido selladas con el nombre de su autor antes y después de dar origen a otros estilos.
Su ritmo es libre y se canta sin acompañamiento musical. Su métrica literaria está encuadrara en la cuarteta octosilábica. Al formarse de otras composiciones poéticas como romances, canciones palaciegas y folklore popular del pueblo, tiene muy marcadas las huellas de diferentes culturas asentadas a través de los siglos en España, es por ello que su temática es muy variada, aunque por ser los gitanos los que más han mantenido este cante, las letras suelen expresar sus múltiples avatares y desdichas.

Otra forma de toná es la “Toná corta de cierre o de remate”, también llamada así por ser con la que normalmente se concluye un recital de tonás de cuatro versos. Está compuesta solo de tres versos, como si por su brevedad poética el cantaor estuviese anunciando el final de su actuación.
Tiene el mismo origen que el resto de tonás, siguiendo la temática común de su grupo, pero su métrica literaria está encuadrada en el terceto.

Variantes de la Toná:

· Martinete: Su origen etimológico viene del martillo pilón, la pieza de la fragua que golpea el metal en el yunque y que tiene el sobrenombre de martinete.

Las melodías del martinete se desarrollan marcadas por el ritmo de los golpes del martillo sobre el yunque. Aunque no es un ritmo definido, en ocasiones se interpreta sobre la base del compás de la siguiriya.
La métrica literaria es la misma de la toná, la cuarteta octosilábica, si bien los versos pueden tener ocasionalmente nueve sílabas.

· Carcelera: Su origen etimológico es la cárcel. La carcelera es un grito de libertad, por ello no tiene la cárcel como único escenario para su creación e interpretación aunque sea el origen del nombre.
Lo que motiva la composición es la denuncia de falta de libertad, ya sea por el internamiento como por lo restringidos que han estado socialmente los gitanos históricamente.

· Debla: No está claro el origen del término, aunque una hipótesis es que puede venir del caló debla que significa “diosa”.
Es un cante libre, sin acompañamiento musical con ricos ornamentos melismáticos que lo sitúan como uno de los estilos más expresivos del flamenco musicalmente.
La métrica literaria es la cuarteta octosilábica y la temática, bien definida en sus letras, es un claro exponente de la tragedia humana y, muy especialmente, del pueblo gitano.

· Saeta: El origen etimológico viene del latín “saggita” que significa flecha. Es un rezo o plegaria dedicado a Dios y a la Virgen. En lo que al cante de la saeta se refiere, se extiende por toda la geografía española con muy diversos matices, pero es en las regiones del sur donde alcanza su máximo esplendor, tomando el patrón de la toná flamenca.

Existe una importante variedad de melodías fruto de la creación tanto de payos como gitanos. Aunque no tiene ritmo definido, en ocasiones se interpreta sobre la base del compás de la siguiriya.

En el siguiente artículo explicaremos las características de los cantes de compás y algunos de sus tipos, como las siguiriyas, peteneras o soleares entre otros.