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Los Palos del Flamenco - IV

Continuamos el análisis de los palos y estilos del flamenco con la familia de los fandangos y sus variantes.
Los Palos del Flamenco - IV

FANDANGOS

El fandango es una de las formas musicales folclóricas más extendidas por todo el territorio español.

Si bien se mantiene la estructura métrica (quintillas y cuartetas octosilábicas), la armonía y los giros melódicos cambian de unas zonas a otras.

En el caso del fandango flamenco, es uno de los géneros más ricos en cuanto a su variedad temática, armónica y melódica.

La estructura de los fandangos es similar en todas sus variantes. Consiste en seis líneas melódicas coincidentes en los versos métricos a excepción de uno (quintilla) o dos (cuarteta) que se repiten.

Etimológicamente el nombre de “fandango” tiene una procedencia variada: del latín “fatus”, del portugués “fado” y, más lejanamente, del árabe “zambra” o del mozárabe “jarcha”.

Su melodía se caracteriza por su diatonismo, cuyo ritmo ternario comprende un ciclo de 12 tiempos que se empiezan a contar a partir de la segunda parte del primer compás.

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Su combinación armónica es la cadencia andaluza en las partes instrumentales para marcar el compás. Tonalidad mayor o menor en las secciones de las coplas cantadas o de falsetas.

La guitarra es el acompañamiento instrumental habitual y la estructura básica de los principales fandangos, tanto a compás como libres, es la siguiente:

Seis frases musicales que corresponden con los seis versos que se cantan. Cada una de estas frases consta de cuatro compases de 3/4. La composición literaria es una quintilla octosilábica.

De los fandangos existen multitud de variantes y estilos, en su mayoría influenciados por el ámbito geográfico, como el fandango extremeño o de Almería, pero nos vamos a detener en los dos siguientes:

· Fandango de Huelva: Tal vez sea una de las manifestaciones poéticas cantadas más antiguas de la Península Ibérica, que en compás de 3/8 se interpreta con aire rítmico muy dinámico. Entre los principales exponentes están Antonio Renjel y Pérez de Gúzman.

· Fandango de Alosno: Huelva no se conforma con una sola modalidad de fandango, sino que muchos pueblos tienen el suyo propio. Entre los más representativos de Huelva se encuentran los de Alosno. Se caracterizan por su variedad, con un estilo valiente. Tanto en los fandangos de Huelva, como los de Alosno se puede considerar a Paco Toronjo como la gran figura de este cante.

También hay otras variantes de los fandangos que originan nuevos estilos:

· Verdiales: La amplia gana de verdiales que desde la provincia de Málaga irradia su influencia y expansión a las de Granada y Córdoba tienen una musicalidad y carácter expresivo que les otorga a cada uno por separado su bien definida personalidad.
Su acompañamiento apenas guarda relación con el de los demás cantes flamencos, ya que suele estar acompañado por violines, panderetas, almireces, guitarras y palillos. Es una modalidad esencialmente alegre, que surgió espontáneamente en las celebraciones y festejos de las serranías malagueñas.
Los verdiales a su vez, tienen también variantes como la jabera o la rondeña.

· Malagueñas: Su origen etimológico deriva del nombre propio de la ciudad de Málaga. Originaria de esta ciudad, diversos maestros del cante flamenco sellaron su estilo artístico personal. La guitarra flamenca acompaña al cante en cada tercio con un ritmo libre.
Las melodías de las malagueñas tienen mezcla del profundo sentimiento de las siguiriyas pasadas por el matiz de las soleares. Su origen melódico está en los fandangos. El ritmo es ternario en 12 tiempos.

· Granaínas: Perteneciente al grupo de los cantes de Levante, es un palo menos rural y campero que los fandangos populares granadinos de los que toma origen. La guitarra flamenca acompaña al cante en cada tercio con un ritmo libre.
Las melodías de las granaínas estan llenas de melismas. Existen tres tipos por de cantes por granaína: la granaína de preparación, menos floreada y de tonos más suaves, la granaína grande, de naturaleza similar a las malagueñas y la media granaína la de más filigranas y brillante.
Como ocurre con el resto de estilos derivados del fandango, el ritmo es ternario en 12 tiempos empezando a contar a partir de la segunda parte del primer compás.

· Tarantas: Al igual que las anteriores, pertenece al grupo de los llamados cantes de las minas, o cantes de Levante. Es un cante virtuoso que necesita amplio rango vocal y constituye una variante del fandango libre de ritmo, propio de las regiones de Almería, Jaén, Murcia y Cartagena (La Unión).
La diferencia con el taranto se encuentra en la rítmica. Si la guitarra va marcando un ritmo, estaríamos ante un taranto; en caso contrario, si va libre y se limita a dar contestaciones al cante, estamos ante la taranta.

Con esto ponemos fin a lo que podemos considerar de forma estricta palos del flamenco. En los siguientes artículos hablaremos de los modismos hispanoamericanos como guajiras, habaneras, milongas o colombianas y de las adaptaciones flamencas como farrucas, garrotín, zambra, campanilleros o sevillanas.