Los Palos del Flamenco - V

Cerramos esta serie de artículos sobre los palos del flamenco con un pequeño análisis sobre los modismos hispanoamericanos y las adaptaciones flamencas

Los Palos del Flamenco - V

MODISMOS HISPANOAMERICANOS

Es en el siglo XIX cuando se forjan los cantes denominados “modismos hispanoamericanos” o “cantes de ida y vuelta”. Son el resultado de la conjunción de sustratos melódicos y rítmicos de las músicas traídas de América adaptadas a la idiosincrasia y al espíritu flamenco, y son sobre todo dos zonas geográficas las que nutren este grupo musical.

Por un lado está el Caribe y su radio de influencia en países como Colombia y Cuba, de donde salen los cantes llamados colombiana, habanera, guajira, rumba, etc. Por otra parte encontramos la zona del Río de la Plata, y fundamentalmente Buenos Aires, como el centro neurálgico del origen de cantes como la milonga.

Los modismos nacen como consecuencia de la fusción de estilos autóctonos de los pueblos de América Central y del Sur, el aporte de las músicas de los nativos africanos llevados por los españoles a aquel continente y los de origen ibérico que nuestros emigrantes aportaron.

· Guajira: El nacimiento de este estilo tiene su origen en los españoles que, al regresar en los barcos a España, impregnados de la sabia de los cantes nativos antillanos y cargados de emocionados recuerdos, cantaban los estilos de guajiras aprendidos en los campos o reuniones caseras en Cuba, aplicándoles su particular acento, es decir, las reminiscencias melódicas españolas y la combinación rítmica de “petenera”.
El apogeo que en la Península Ibérica experimentaron los modismos americanos en las primeras décadas del siglo XX situó a la guajira en un primer plano de interpretación artística de los cantaores de la época.
Los rasgos melódicos de la guajira son deudores de la unión de sones antillanos y tangos flamencos. El ritmo es producto de una combinación de compases binarios y ternarios.

· Habanera: En sus diversas formas es un tipo de musica, cante y baile muy extendido por Europa. Tomando su compás y métrica literaria, numerosos compositores clásicos hicieron muy valiosas composiciones.
La habanera clásica goza de un acompañamiento instrumental más amplio que la flamenca. Las especiales características que el floreo y ornamentaciones vocales proporcionan a la flamenca, hacen más propio que sea la guitarra su acompañamiento habitual, sin que ello suponga que no pueda ser acompañada por otros instrumentos.
Originalmente la habanera nace con ritmo lento y cadencioso en compás de 3/8, aunque también se han hecho versiones muy interesantes en aire de bulería. La métrica es algo compleja por la desigualdad de sus versos, compuestos de diez, ocho, seis, cinco y hasta de cuatro sílabas. Esto no es un impedimento para su cuadratura musical gracias al ritmo lento de su compás.

· Milonga: El origen etimológico de la palabra “milonga” viene de la lengua bunda, reunión y sitio donde se baila y es sinónimo de excusa, rodeo y enredo, significados todos ellos procedentes de la region argentina del Plata y también de uso en Brasil.
Como el resto de modismos americanos, la milonga es un cante de ida y vuelta que se propagó por toda la Península Ibérica en el primer tercio del siglo XX.
Su éxito dio origen a un abundante número de composiciones que hicieron las delicias del gran público asistente a los espectáculos de variedades que recorrían todos los pueblos.

· Colombiana: La raíz etimológica de la colombiana se encuentra en el nombre del país, Colombia. Su cante nace en voz de los cantaores españoles por querencia a los habitantes de ese país hermano, para expresarle afecto y deseos de cercana convivencia.
El  acompañamiento habitual es la guitarra, no obstante, a veces se incorporan también algunos instrumentos de percusión, especialmente en las variantes de bolero por colombiana, colombiana-rumba y colombiana por bulería.
El cante de la colombiana está construido musicalmente con melodías de difícil interpretación. Al ser un cante creado en España, nace con definida fisionomía flamenca con ritmo binario similar al del tango, aunque existen versiones en compás de bolero, rumba o bulería.

· Rumba cubana: La “rumba” es un baile tropical de mucho ritmo originario de Cuba, donde lo introdujeron los esclavos africanos llevados allí por los primeros pobladores europeos. Se extendió por Europa igual que los otros modismos. Es un cante festero para bailar que guarda mucha relación con los “tangos”, en cuyo compás binario de ocho tiempos se ejecuta.

ADAPTACIONES FLAMENCAS

En la actualidad se habla mucho de la fusión de formas musicales de distintos pueblos y continentes como el gran descubrimiento de estos tiempos en lo que a nuevas y valiosas expresiones artísticas se refiere. La adaptación es una de las formas que tiene el flamenco para ampliar su espectro sonoro. Cualquier melodía de origen folclórico puede ser recreada o adaptaada a los ritmos y ornamentaciones flamencas.

Entre las muchas adaptaciones encontramos como ejemplos:

· Farruca: Su origen etimológico está en la denominación de “farruco” (individuo valiente) que dan los andaluces y también los cubanos, a gallegos y asturianos por su decisión y arrojo para la emigración.
Primero nace el baile y más tarde el cante para acompañarlo, ambos con el espíritu evocador de su tierra gallega. Son aflamencados al recibir la fuerte influencia de los estilos gaditanos.
La farruca flamenca se acompaña exclusivamente de la guitarra, que realiza agradables falsetas y variaciones.

· Garrotín: El escenario natural del garrotín surge del contraste entre Asturias, su tierra de origen y Andalucía, lugar de transformación.
La palabra “garrotín” deriva del término asturiano “garrotiada”, reunión de gente para garrotear, es decir, dar golpes al trigo en la era para que desgrane.
El acompañamiento instrumental varía dependiendo de sus diversas formas: en la primitiva raíz folclórica, con gaita, tambor, palos y grandes crótalos. En las versiones clásicas con la participación de un buen número de instrumentos. Y en la flamenca, con guitarras, palmas y palillos. Tiene un ritmo binario similar al tango.

· Zambra: La zambra es sinónimo de fiesta. Fueron los moros los que sin duda la introdujeron en España. Las voces gitanas le han añadido luego los sellos musicales propios de su cultura, llegando a convertirse en uno de los bailes cararacterísticos del Sacromonte granadino.
Musicalmente la zambra tiene giros melódicos y ornamentos vocales que señalan su claro origen árabe.

· Campanilleros: La raíz etimológica parte de los miembros de las numerosas agrupaciones existentes en Andalucía y Extremadura que adoptan este nombre y cantan canciones de carácter religioso que acompañan con guitarras, campanillas y otros instrumentos. Tanto el maestro Manuel Torre como la Niña de los Peines hicieron versiones de gran éxito popular.
Tiene un ritmo ternario, tipo vals, con cadencia andaluza. La métrica está formada por coplas de cuatro versos asonantes.

· Sevillanas: Es tradicional en los amplios patios o corrales sevillanos de viejas casas de vecinos levantar las populares cruces de mayo, y a su alrededor bailan jóvenes al compás de las sevillanas, que aunque surgieron hace siglos del ritmo ternario de las seguidillas castellano-manchegas, encontraron en Sevilla las mayores formas expresivas.
Es imposible recoger las infinitas variaciones de las sevillanas a través de los siglos. Han sido agrupadas según los temas y el ambiente donde se crearon: rocieras, bíblicas, corraleras. Todas con ritmo ternario.

Con estas adaptaciones flamencas terminamos esta serie de artículos dedicados a los palos y estilos flamencos no sin antes agradecer a Luis de Pablo Cárabe y Javier Castro Clavijo por sus aportaciones de documentación y redacción de estos artículos.

Esperamos que os hayan gustado.